Viendo de nuevo District 9 en HBO recordé que de niño ya había visto una película parecida. Buscando en el omnisapiente google descubrí que la película en cuestión se llama Alien Nation. Poco recuerdo de ella, sólo que los aliens se ponían bien pedos con leche y que se deshacían en agua de mar como sí fuera ácido. Como escribió Borges hace mucho tiempo, muchos años de olvido equivalen a la novedad. Pero lo cierto es que ya no hay cosas nuevas que descubrir. La verdad es que hemos roto todos los hitos habidos y muy houellebecquianamente hemos derribado y olvidado a todos nuestros dioses. Jamás sabremos lo que nos depara el futuro. ¿Quizá a fuerza de fatigar todas las posibilidades, de agotar todas las combinaciones posibles logremos descubrir el nombre secreto de dios?
Lo dudo, pero existe una esperanza pequeña, casi nula; y por ahora eso es todo lo que tenemos.
viernes, 10 de junio de 2011
domingo, 22 de mayo de 2011
Looking for answers in the night.
No me gustan las madrugadas como esta en la que el insomnio me gana y me mantiene despierto, porque es cuando comienzo a ver las cosas tal y como son y no como deberían ser.
En madrugadas como esta me miro a los ojos frente al espejo y reconozco mis limitaciones y se que sin importar cuanto corra jamas podré abandonar a la bestia que vive dentro de mi.
También es en madrugadas como esta cuando comienzo a extrañar a mi padre y caigo en cuenta que nunca regresará, que sin importar lo que pase no lo volveré a ver nunca mas.
No me gustan las madrugadas porque me pongo emo, porque soy todo lo que no puedo ser frente a nadie más, porque tengo que soportarme y contarle a un blog lo que no le puedo contar a nadie más.
En madrugadas como esta odio mi incipiente insomnio crónico y mi sempiterna búsqueda de significados secretos en la oscuridad.
En madrugadas como esta me miro a los ojos frente al espejo y reconozco mis limitaciones y se que sin importar cuanto corra jamas podré abandonar a la bestia que vive dentro de mi.
También es en madrugadas como esta cuando comienzo a extrañar a mi padre y caigo en cuenta que nunca regresará, que sin importar lo que pase no lo volveré a ver nunca mas.
No me gustan las madrugadas porque me pongo emo, porque soy todo lo que no puedo ser frente a nadie más, porque tengo que soportarme y contarle a un blog lo que no le puedo contar a nadie más.
En madrugadas como esta odio mi incipiente insomnio crónico y mi sempiterna búsqueda de significados secretos en la oscuridad.
domingo, 10 de abril de 2011
La transfiguración de la alegria
La estupidez de la especie humana esta acabando con mi paciencia, con mi tolerancia; haciendo casi imposible la convivencia con la gente en mi entorno. Mi estado de animo ha cambiado de indiferente a permanentemente emputado. Mi mal humor se esparce por todas partes, lo imagino extendiéndose como un mal olor, como la peste, como un hedor que se propaga lenta pero constantemente haciendo que todos me rehuyan, que traten de estar lo más apartados de mi. Y carajo no los culpo, ¿como podría culparlos cuando apenas y me tolero?
Recorro las redes sociales de mis amigos y siempre me encuentro con caras sonrientes, con celebraciones virtuales frente a acontecimientos sin ninguna importancia. Y me dan ganas de comentar alguna pendejada solo para encabronar a las personas involucradas. Así como en mi infancia destruía los juguetes de mis hermanos presa de la envidia, me dan ganas de destruir sus castillos construidos en el aire, sus ensoñaciones estériles, pero me detengo a tiempo pues comprendo que ni yo soy el infante que fui,ni ellos los niños pacientes y comprensivos que fueron mis hermanos ni facebook el patio de recreo en el que jugaba cuando niño.
En muchas ocasiones me gustaría ser mas feliz. Ya saben, disfrutar lo que tengo mucho más, sin tantas pretensiones pseudointelectuales venidas a menos, sin tantos razonamientos sesudos en torno a cuestionamientos imbéciles. Supongo que de alguna forma la miseria en la que creo que vivo forma parte del legado que me dejo mi padre antes de morir.
A veces lo extraño mucho. Me gustaría decir que todo esta bien, que todo anda normal en mi casa pero a veces veo a mi madre llorar en las tardes o escucho a mis hermanas despertarse y gritar en la mitad de la noche por culpa de una pesadilla y caigo en cuenta que la normalidad en mi casa se parece mucho a la felicidad de facebook y es también tan solo un apariencia.
Recorro las redes sociales de mis amigos y siempre me encuentro con caras sonrientes, con celebraciones virtuales frente a acontecimientos sin ninguna importancia. Y me dan ganas de comentar alguna pendejada solo para encabronar a las personas involucradas. Así como en mi infancia destruía los juguetes de mis hermanos presa de la envidia, me dan ganas de destruir sus castillos construidos en el aire, sus ensoñaciones estériles, pero me detengo a tiempo pues comprendo que ni yo soy el infante que fui,ni ellos los niños pacientes y comprensivos que fueron mis hermanos ni facebook el patio de recreo en el que jugaba cuando niño.
En muchas ocasiones me gustaría ser mas feliz. Ya saben, disfrutar lo que tengo mucho más, sin tantas pretensiones pseudointelectuales venidas a menos, sin tantos razonamientos sesudos en torno a cuestionamientos imbéciles. Supongo que de alguna forma la miseria en la que creo que vivo forma parte del legado que me dejo mi padre antes de morir.
A veces lo extraño mucho. Me gustaría decir que todo esta bien, que todo anda normal en mi casa pero a veces veo a mi madre llorar en las tardes o escucho a mis hermanas despertarse y gritar en la mitad de la noche por culpa de una pesadilla y caigo en cuenta que la normalidad en mi casa se parece mucho a la felicidad de facebook y es también tan solo un apariencia.
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