Mi padre murió hace algunas horas. Fue probablemente el cabrón mas grande que haya conocido, no puedo decir que fue el peor padre del mundo porque solamente tuve uno, de manera que no puede haber comparaciones, pero si puedo afirmar categóricamente que lejos estuvo de ser un padre modelo, de hecho, sin dañar la reputación que nunca persiguió y nunca tuvo puedo afirmar que fue un mal padre. Y no es reproche, es una simple observación.
Mi madre me aviso por teléfono, entre sollozos, que aquel hombre que era mi padre estaba muerto. Derramé algunas lagrimas, claro esta. Fue mi padre y me duele que haya muerto. Lo amé como cualquier hijo ama a su padre. Sin embargo el no se extinguió del todo, quiero creer que sigue vivo en mi y en cada uno de los hijos que engendro, en mis hermanos. Y no estoy adoptando ahora una postura religiosa menos radical que la que he tenido desde hace muchos años. Mi padre murió y no hay ningún más allá, ninguna vida después de la muerte. Lo que nos espera a todos después de la muerte es la nada más absoluta y fría. Solo quiero decir que él no esta muerto completamente porque gracias a lo que el fue yo soy lo que soy. Tengo tres hermanos y una madre de quienes estoy sumamente orgulloso.
Te vamos a extrañar mucho papa.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
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