Hay un enorme absurdo en intentar lanzar verdades absolutas al mundo. La gente que cree tener verdades absolutas y constantes no tiene ni una pizca de imaginación. Cree que todos tienen las mismas aspiraciones y ambiciones que ellos. Piensan que todos tenemos una meta, un destino al que llegar. Creo sin embargo, que cada quien debería decidir el lugar al que quiere llegar. Incluso deberíamos poder decidir si queremos llegar a alguna parte o si, por el contrario, tan solo queremos dar un paseo, por así decirlo.
Carajo, comienzo a desvariar mientras escribo, algo que me alegra sobremanera. Nunca antes había podido hacerlo. Nunca antes pude desvariar mientras escribía. Estoy viendo un documental acerca de Nirvana. Escuchar que Black Flag fue una de las muchas bandas de la escena punk que colaboró para que todos pudiéramos escuchar a Nirvana me provoca una sonrisa enorme. El siempre relegado punk ayudó a que nosotros pudiéramos oír a muchas de la banditas que ahora llenan nuestros melómanos oídos.
El punk y su filosofía DIY me recuerda aquella parábola que cuenta Eco en El nombre de la rosa, la del santo de Asís predicando a las aves, no a las aves hermosas como el mismo Baskerville se lo aclara a Adso, sino a las aves de carroña, a los desterrados.
Esto me hace pensar que el mainstream y el underground son parte de un mismo sistema, los dos lados de una misma moneda, una suerte de Ourobouros, donde lo underground eventualmente se transforma en maisntream para volver a crear una nueva tanda de desterrados que crearan una nueva contracultura...
Tesis, antítesis y síntesis, creando un sempiterno ciclo, ad perpetum.
sábado, 11 de septiembre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
Yo tambien soy del monton.
Soy un cabrón como cualquier otro, con aspiraciones y ambiciones mundanas, con cuentas que pagar y un trabajo de mierda que me permite pagarlas. No me considero especial, ya lo dijo el Cani en este post, todos pertenecemos a un montón, incluso los que piensan que son especiales.
No tengo una vida llena de emociones fuertes, aventuras y hechos extraodinarios pero puedo decir que me han sucedido cosas que me causan cierta satisfacción y felicidad y que incluso me tornan optimista. Pero en ocasiones, muy a pesar de todo, siento un pesimismo enorme y creo que ya no queda ninguna esperanza para nosotros, o por lo menos para mí. Creo que quizá solo caminamos, o peor aún, corremos en círculos cargando con nuestras esperanzas en la espalda creyendo ir a un sitio importante cuando en realidad solo regresamos al lugar en el que comenzamos. Quizá ni siquiera hay un comienzo, ni siquiera nos movemos y solo corremos en una gran rueda de hámster.
Como me dijo Marie, una australiana cincuentona con quien me encuentro cada año aquí en Playa del Carmen, mientras más viejo te vuelves menos esperanzas te quedan.
Ya sé, lo más congruente seria darme un puto tiro en la sesera o colgarme de un hamaquero como se acostumbra por estos lugares y no venir a quejarme al blog, pero tengo la certeza de que el suicidio tampoco resolvería gran cosa. Y entonces sigo preguntándome cual es la respuesta. Quiza es como lo escribió Palahniuk en Choke, “the answer is there is no answer”.
C’est la vie.
No tengo una vida llena de emociones fuertes, aventuras y hechos extraodinarios pero puedo decir que me han sucedido cosas que me causan cierta satisfacción y felicidad y que incluso me tornan optimista. Pero en ocasiones, muy a pesar de todo, siento un pesimismo enorme y creo que ya no queda ninguna esperanza para nosotros, o por lo menos para mí. Creo que quizá solo caminamos, o peor aún, corremos en círculos cargando con nuestras esperanzas en la espalda creyendo ir a un sitio importante cuando en realidad solo regresamos al lugar en el que comenzamos. Quizá ni siquiera hay un comienzo, ni siquiera nos movemos y solo corremos en una gran rueda de hámster.
Como me dijo Marie, una australiana cincuentona con quien me encuentro cada año aquí en Playa del Carmen, mientras más viejo te vuelves menos esperanzas te quedan.
Ya sé, lo más congruente seria darme un puto tiro en la sesera o colgarme de un hamaquero como se acostumbra por estos lugares y no venir a quejarme al blog, pero tengo la certeza de que el suicidio tampoco resolvería gran cosa. Y entonces sigo preguntándome cual es la respuesta. Quiza es como lo escribió Palahniuk en Choke, “the answer is there is no answer”.
C’est la vie.
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