lunes, 24 de agosto de 2009

Falacias

Lo importante no es cuanto ganas ni cuanto tienes sino la manera en que te lo gastas y la cantidad de diversión que obtienes en el proceso. Cuando mueras no podrás llevarte nada a la tumba, lo unico que queda son todos los momentos vividos me decían. Considerar el dinero como un medio y no como un fin en si mismo era la clave para alcanzar la felicidad, repetían. Asi pues durante bastante tiempo bebí, fumé, inhalé y leí mi salario en su totalidad. Y no era feliz. Reflexioné un poco y me di cuenta que cuando muera tampoco me llevaré los momentos vividos, sin importar que clase de recuerdos sean ni la cantidad de dinero gastado para vivirlos. Hoy creo que la felicidad reside en el desprendimiento de todo tipo de ataduras, el vivir el hoy sin pensar en el mañana y rememorando Momo, aquel entrañable libro de Michael Ende en el que uno de los personajes piensa acerca de su muerte y dice para si mismo "Si muero hoy sería como si nunca hubiera vivido, nadie me recordará", vislumbro por primera vez el significado de la felicidad.

jueves, 20 de agosto de 2009

Animal de ternura

Hace algunas semanas leía el blog de Canibalitum y en los comentarios este decía que en realidad todo lo que se posteé en cualquier blog está demás porque ya todo está dicho. Me recordó aquel libro de Houellebecq en el que escribe que entre dos hombres medianamente inteligentes, unidos y sin una tarea específica, como derrocar un gobierno o llevar a cabo una empresa, toda plática está agotada y la cercanía del otro termina por ser francamente irritante. Confieso que siempre he sentido la sensación de llegar tarde, de pensar lo que otros ya han pensado, repetir lo que muchos ya han dicho, estar parado donde otros ya han estado, de besar y acariciar tú cuerpo que ya ha sido anteriormente profanado por otras manos, semejante a un conquistador tardío. Mi padre diría como policía llegando después de los chingadazos, metáfora que me desagrada sobremanera. Platicaba con él hace dos días y coincidíamos en que hace décadas o siglos la gente lidiaba con guerras y otras cosas afines a la época, mientras nosotros luchamos contra la apatía y el aburrimiento. Ecos o reminiscencias de The fight club se asomaron en nuestra bizantina plática. Decir que la apatía es un problema de nuestra época sería pecar de anacrónico. Miro a mi alrededor desde un bar de Playa del carmen en la quinta avenida y ya ni siquiera me atrevo a decir que exista un problema. La gente camina de un bar a otro y todo parece perder relevancia. Pero bueno...

sábado, 15 de agosto de 2009

Haruoto

No me gusta ir al cine. Siempre que he ido termino arrepentido y es que nunca falta el niño que llora o la vieja pendeja que se pasa toda la película preguntando la razón de está y aquella escena para que al final de la película termine declarando no haber entendido ni una puta madre con un aire de dignidad que termina por emputarme. Me es difícil incluso tolerar la miérda de mis acompañantes y les termino espetando un "ya cállate y deja ver la pinche película" creando resentimiento entre mis conocidos amén de una reputación como amargado . Es por eso que en la medida de lo posible he evitado lo cines ... He terminado pues convirtiendo al cine en un asunto casi sexual . Creo que tanto el cine como el sexo sólo pueden disfrutarse íntimamente.